Una vez que haya extraído la cerradura, compruebe si está sucia y limpie los posibles restos con una lijadora triangular. Para evitar que se vuelva a dañar deberá pintarla con un barniz incoloro. Retire también las bisagras, límpielas y écheles un poco de aceite para que realicen correctamente su función.
Con la ayuda de la lijadora triangular también podrá eliminar la pintura vieja antes de repintar la puerta. La mencionada herramienta le será sumamente útil si la puerta dispone de molduras y pequeños recovecos, a los que es difícil llegar con una lijadora normal. Termine de lijar a mano con un papel número 120. Si no dispone de una lijadora eléctrica, puede realizar el trabajo con una espátula, aunque el proceso será mucho más lento y trabajoso. Si desea facilitar el proceso de eliminación de la pintura puede emplear un producto decapante.
Si la madera está deteriorada tendrá que repararla utilizando masilla de resina sintética de un color similar al de la puerta. Para ello primero deberá rascar la madera hasta eliminar todas las partes deterioradas. Una vez haya completado el proceso de reparación, elimine todas las imperfecciones lijando de nuevo y pinte la puerta en función de la decoración circundante o del exterior de la casa. Una buena opción es pintarla del mismo color de las ventanas, si éstas son de madera. Antes de pintar la puerta con esmalte laca es recomendable aplicarle una o dos manos de tapaporos para conseguir mejorar el acabado final. Si desea que el esmalte laca no amarillee, puede añadirle unas gotas de tinte negro o sombra de Venecia.
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